Serie Gatito Leo
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La serie “Gatito Leo” presenta historias cortas en formato e-book, dulces e inspiradas en los primeros años de descubrimiento.
Cada capítulo trae una nueva aventura, siempre ligera, afectuosa y llena de ternura, mostrando el mundo desde la mirada de un niño curioso, amable y lleno de luz.
Con ilustraciones encantadoras en estilo infantil, sus páginas estimulan el movimiento y la atención de los niños, acompañando momentos importantes de la infancia: las primeras palabras, los primeros pasos, el desafío de las vacunas, los primeros días de escuela, las amistades y la pasión por el fútbol.
Es una serie creada para acoger, enseñar e inspirar, perfecta para la lectura compartida entre adultos y niños, ya sea durante la hora del cuento o como una historia corta antes de dormir.
Una colección que celebra el cariño, la imaginación y la belleza de crecer.






















Leo nació en un hermoso día soleado. El cielo estaba tan colorido y lleno de nubes dibujadas que bastaba mirar hacia arriba para encontrar formas e imaginar mil figuras diferentes que encantaban incluso a los más distraídos.
La madre del niño, apasionada por los gatos, cuidaba de más de una decena de ellos. La casa parecía un pequeño refugio felino, llena de ronroneos por todos lados. Amar y respetar a los animales era uno de sus grandes valores, que siempre se esforzaba por transmitir tanto a los adultos como a los niños, como una hermosa forma de celebrar la vida.
El papá también era muy dedicado a los gatitos. Como tutor responsable, los alimentaba, les daba cariño y acompañaba sus aventuras felinas. Los gatos percibían ese ambiente de amor y lo devolvían con aún más afecto día tras día.
Cuidar de una mascota requiere dedicación y responsabilidad, una lección importante para todos nosotros.
Mamá y papá vivían juntos y compartían la crianza de Leo desde el primer instante. El día de su nacimiento, mientras el papá esperaba noticias en la sala de espera, una enfermera se acercó y anunció:
— Papá, es un hermoso niño. ¡Felicidades!
El papá, lleno de alegría, respondió casi saltando de la silla:
— ¡Gracias! ¿Puedo verlo ahora?
— Sí, claro. Vamos a la sala de recién nacidos — dijo la enfermera.
Caminó tan feliz que parecía flotar por el pasillo. Al llegar, vio a otra asistente sosteniendo al pequeño Leo en brazos. Cuando el bebé fue colocado en la cuna, durmiendo tranquilamente, el papá no pudo contener su emoción:
— ¡Qué hermoso es!
Mientras observaba a aquel bebé tan dulce, sintió algo muy especial. Había en Leo una ternura que le recordaba a los gatitos que él y la mamá cuidaban con tanto amor.
Fue en ese momento cuando, lleno de cariño, nació el apodo que lo acompañaría durante su infancia. Pero Leo era, por supuesto, un bebé humano muy amado. Su llegada trajo alegría, unión y nuevos aprendizajes para toda la familia.
El reloj marcaba las diez de la mañana cuando ese lazo especial se formó, dando inicio a la historia de “Gatito Leo”, un niño que llegó al mundo con muchas misiones: comenzar haciendo a mamá y papá aún más felices, inspirar comprensión y esparcir bondad por donde pasara.
Historia Corta




